lunes, julio 14, 2008

ROSAS ROJAS Y AMARILLAS

Son las 0.22 de la noche del 12 de julio de 2008. Hoy ha caído un mojito en Remi y unos blancos con Pablo y Javi. He quedado con mi padre frente al bar La Dorada y me ha dicho, por enésima vez, que baje la dosis de tabaco. Me lo lleva diciendo desde los 17 y no se cansa el hombre. En el transcurso del viaje hacia Treto, me ha contado una historia.

Resulta que, pocas horas antes, mi aita estaba podando sus hortensias cuando una vecina le ha llamado. La mujer es de Portugalete, Vizcaya. Cuando mi padre se ha acercado a su jardín, la señora le ha recibido con un ramo de rosas rojas y amarillas. Mi padre, al verlas, ha exclamado: “¡Qué bonitas!” Luego las ha olido y ha alabado su aroma. Enseguida, la mujer le ha dicho: “Sí, pero qué colores más inapropiados”. Mi padre ha entendido enseguida por dónde iba la mujer. Y así ha seguido ella la conversación:

- Rojo y amarillo, mala combinación.
- No, es una combinación perfecta que lucirá muy bien en un jarrón, en casa.
- Porque estamos en Cantabria, Txema (así se llama mi padre). ¿Te has fijado que en las flores que adornan Bilbao jamás se da esta combinación?
- Me he fijado, Mariluz (así se llama nuestra vecina).


Mi padre ha cogido el ramo de rosas rojas y amarillas con suma delicadeza para llevárselas a mi madre. Mariluz tenía ganas de palique.

- Pues eso, Txema. Pero hay algo peor.
- ¿Qué?


Mi padre se impacientaba, le esperaba mi madre para la cena.

- Que hace dos días llevé estas mismas flores a mi padre, que está en una residencia. Demencia senil.
- ¿Qué pasó?
- Que le gustaron los colores, y sobre todo su aroma. Y también a su enfermera, hasta que matizó: qué pena de colores.

5 comentarios:

especies dijo...

Acojonante.

Otis Driftwood dijo...

¿No sería enferma en vez de enfermera?

Anónimo dijo...

Qué pena de colores, no. ¡Qué pena de gente!

Anónimo dijo...

Qué pena de colores, no. ¡Qué pena de gente!

Anónimo dijo...

Que caña:
y una
y otra
y otra
y es que estos nacionalistas no se dan cuenta que estan enfermos ellos y solo ellos, amargandose la existencia pensando que estan vejados.
Cansan, bufff